El Hombre de Vitruvio y la Sábana Santa
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Daniel Valverde
http://www.elsotanosellado.com/Blog/ |
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El Hombre de Vitruvio de Leonardo Da Vinci
La Síndone de Turín original
Negativo fotográfico de la Síndone
Superposición intermedia
Superposición final
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Una
de las hipótesis que se han barajado para intentar dar explicación a la
extraordinaria formación de la efigie de la Sábana Santa de Turín es la
teoría de la cámara oscura y la "fotografía anacrónica" presuntamente
maquinada y perpetrada por Leonardo Da Vinci allá por el siglo XV. Es decir, que según algunos investigadores, como Picknett y Prince (autores del libro "La Sábana Santa")
la Santa Síndone albergaría ni más ni menos que la primera fotografía
de la historia (muy anterior a la primera fotografía "oficial" obtenida
en el 1826 por el químico francés Joseph Niépce).
Pero estos autores van aún más allá al afirmar que el bueno de Leonardo
(que al parecer, en cuestiones de ciencia y alquimia, lo mismo valía
para un roto que para un descosido) no sólo fue el artífice y alma
máter de esta primera fotografía sobre tela en cámara oscura, sino que
además, para más inri, él, Leonardo mismo, es el misterioso hombre grabado en la Síndone.
No es mi intención entrar a valorar en profundidad esta maquiavélica teoría (refrendada por el escritor e investigador Javier Sierra),
pero a bolapluma sí diré que me parece, humildemente, un tanto
disparatada. ¿Qué hacía Leonardo con el cuerpo repleto de heridas de
las que brotaba sangre cadavérica (post-mortem) y sangre vital, heridas que coinciden punto por punto con las de la pasión y tortura de Jesucristo? Si tal y como afirman Picknett y Prince,
el hombre de la síndone mide incluso más de 2 metros (y por eso no
puede ser, según ellos, Jesús de Nazareth, ya que un detalle de este
calibre hubiera quedado reflejado en los evengelios)… ¿Es que acaso
Leonardo sí medía 2 metros de altura? ¿Por qué entonces, si fue
Leonardo -vivito y coleando- el famoso "retratado", la efigie del lienzo muestra las características inconfundbles -según los forenses- de un cadáver en rigor mortis
y en posicisón de inspiración? En todo caso, y cuestiones tan evidentes
como éstas a parte, el resultado de una fotografía de un modelo humano
en cámara oscura sobre una tela impregnada de sustancias fotosensibles
dista muchísimo de la perfecta y asombrosa efigie que se puede observar
en el lienzo de Turín. Y es que, como ya sugirió el gran Catedrático en
Medicina Legal y forense José-Delfín Villalaín, la Sábana Santa, si a algo se le aproxima, es a una tomografía axial computerizada, ya que en ella aparece la débil -pero objetiva- huella de las vísceras internas del anónimo hombre de la síndone.
Ahora bien, hay algo que sí llama la atención. Algo que descubrí junto a mi buen amigo e investigador Gabriel Gomis casi por casualidad. La imagen de la síndone coincide, en superposición y con un error mínimo, con la silueta del "Da vinciano" Hombre de Vitruvio (o Vitrubio).
Para aquel que no lo sepa, El Hombre de Vitruvio es un famoso dibujo acompañado de notas anatómicas de Leonardo da Vinci
realizado alrededor del año 1492 en uno de sus diarios. Representa una
figura masculina desnuda en dos posiciones sobreimpresas de brazos y
piernas e inscrita en un círculo y un cuadrado. Se trata de un estudio
de las proporciones del cuerpo humano, realizado a partir de los textos
de arquitectura de Vitruvio,
arquitecto de la antigua Roma, del cual el dibujo toma su nombre. El
cuadrado está centrado en los genitales, y el círculo en el ombligo. La
relación entre el lado del cuadrado y el radio del círculo es la razón áurea. Para Vitruvio el cuerpo humano está dividido en dos mitades por los órganos sexuales, mientras que el ombligo determina la sección áurea. En el recién nacido, el ombligo ocupa una posición media y con el crecimiento migra hasta su posición definitiva en el adulto. También se conoce como el Canon de las proporciones humanas perfectas (Fuente: wikipedia).
Y
esta última frase nos coloca sobre la asombrosa pista de lo hallado.
¿Se trata de una simple y burda casualidad que el hombre de la Sábana
Santa coincida en superposición y en proporciones con el Hombre de
Vitruvio de Da Vinci? No parece lo más sensato. Una vez visto el resultado y la asombrosa semejanza entre las dos imágenes (incluido rasgos faciales),
resulta casi evidente y obligado pensar que la una es consecuencia de
la otra. Pero aquí, en esta diatriba, una vez más, radica la pregunta
crucial. ¿Acaso fue el hombre de la efigie un super-hombre (¿ario?) que
gozaba de las medidas anatómicas perfectas? ¿Utilizó Leonardo
la imagen de la Síndone como modelo ideal para el diseño y plasmación
de su Hombre de Vitruvio o tal vez no exista conexión causal entre las
dos siluetas? O muy al contrario, y reafirmando parcialmente la
hipótesis de Picknett y Prince… ¿Se basó su hipotético autor, Leonardo Da Vinci,
en las medidas y proporciones de su Hombre de Vitruvio para diseñar y
confeccionar la efigie de la Santa Síndone? Lo innegable, realmente, es
la extraordinaria similitud anatómica y proporcional entre el
misterioso "Jesucristo" de la Sábana Santa y la silueta
perfecta del Hombre de Vitruvio. Un "hombre perfecto" en el que, dicho
sea de paso, muchos han querido ver -de nuevo- al mismísimo -y casi
narcisista- Da Vinci autorepresentado en lápiz y tinta. Como casi siempre ocurre, unas imágenes valen más que mil palabras. Juzguen ustedes mismos. |
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